PASION
Octubre 18, 2008
Mis multitudinarias ganas de seguir siendo igual, y a la vez dejar de ser la misma, se mezclan en dos diferentes rios. Entre las mil quinientas vueltas de lo incógnito deambúlo bajando las miradas y dejando tan sólo el paso insufrible del tiempo en un sólo frasco tibio plagado de alondras de olvido quieto.
La Pasión se tiñó de carmesí sobre tus muslos deshojados, vertiste las últimas gotas tibias sobre viñedos de sensaciones arrolladoras, dionisiácas.
El fuerte paladar de las rosas te llama diosa, y la luna rebosante en antaño tinto iluminan tu vientre, que despliega claras y biznagas saetas llamandote única.