ALBA

Junio 25, 2009

jump

En resumidas cuentas sacaré al alba de mis placeres,

Agradeceré por los buenos momentos al vino y a la palta.

Secaré mi ropa bajo el sol candente de marzo, prenderé una chimenea de azúcar dorada en el sur.

Hablaré de las palabras exclusivas, esas que cuesta encontrar en la feria del miércoles.

Escucharé unos acordes no míos, y contemplaré cada luna llena hasta que mengüen mis ojos.

Gritaré a la inmensidad de un bosque sólo, cual castillo sin monarca, y le diré al eco:

Sé mi amigo y habla.

Partiré de aquí a tierras muy lejanas y soñaré siempre el mismo sueño, El alba.

AFRAID

Junio 22, 2009

COUPLEHe tardado en darme cuenta de que todas mis prendas son negras, de que las mañanas de Domingo son desiertas. He tardado en darme cuenta que he crecido desde ayer, que las hortensias dejaron de nacer. He tardado en darme cuenta de tus manos, ya no están más aquí.

¿En qué momento cambió mi brújula? ¿En qué momento dejó la tómbola de darme el seis? ¿En qué momento dejamos de mirarnos? ¿En qué momento se fugaron las estrellas, las fugases que solíamos tener? ¿En qué momento dejé que te fueras? aún no lo sé.

Me prestaste esas energías en aumento que formaban tus sonrisas para que pudiera hacer un concierto en la luna con las mías, movilidad que se acallaba con una palabra, con un susurro tuyo,honesto.

Déjame que te llore con lágrimas incineradas bajo tu cobertizo piratero, ahogarme quiero. aterrizar mis sienes bajo la tibieza de tu recuerdo, mirar las hojas caer de la encina mientras muero.

AL AMOR

Junio 22, 2009

letterAl amor, a ese que nos arranca el alma de una sola llamada.

Al amor, a ese que nos define la vida, que nos amarra.

Al amor, a ese que no se acaba, aunque no perdonemos, que no se termina cuando queremos.

Al amor,que sella nuestras almas como a fuego.

TIARA

Junio 22, 2009

tiaraElla se confesó a sí misma Santa, santa de los poetas, y mutiló dos de sus dedos de culpa, por si por enterrarlos creciera trigo, mas no hubo trigo, ni espigas, ni cizaña siquiera. Sólo hubo sangre, una negra sangre amarga.

Alejada solo de las luces que opacan la fría tiara que rosa las horas de sudor elegante, pero siempre sudor. Apiadándose de sus propios despojos, entró en la franja de lo insaciable y superó a la fortuna incauta en una solitaria música. La tiara volcó  desde su frente plácida unas horas después, dejando cintas delgadas volando en caída lenta. Una grieta apasionada la recibió en un suelo ajedrecista, y sus miradas de sal se mudaron sin que nadie las enterrara.